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Análisis social y político · Venezuela y el mundo

Medios y desinformación Lo que dicen las encuestas

Cómo leer una encuesta en un país donde opinar tiene costo

El silencio también es un dato, si se sabe leer

Por Redacción Polisferencia Publicado el 1 min de lectura

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Una encuesta mide lo que la gente responde, no necesariamente lo que piensa. La diferencia es pequeña en una democracia estable y enorme donde opinar puede costar un empleo, un beneficio social o algo peor.

El economista Timur Kuran llamó a este fenómeno «falsificación de preferencias»: las personas declaran en público lo contrario de lo que creen en privado para evitar castigos. El efecto se acumula, porque cada quien ve que los demás callan y concluye que está solo en su opinión.

Tres preguntas ayudan a leer una encuesta en ese contexto:

  1. ¿Cuántos no respondieron? Una proporción alta de «no sabe, no responde» puede ser miedo, no indiferencia.
  2. ¿Cómo se hizo? Una entrevista cara a cara no genera la misma confianza que una encuesta anónima por teléfono o en línea.
  3. ¿Quién la pagó y quién la hizo? La ficha técnica (muestra, fechas, margen de error) es la primera línea de verificación.

El silencio no se puede leer como apoyo ni como rechazo, pero sí como un dato: indica cuánto cuesta hablar.

Referencias

  1. Kuran, T. (1995). Private Truths, Public Lies: The Social Consequences of Preference Falsification. Harvard University Press.

Sobre la autoría

Redacción Polisferencia

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