Por qué el salario se cobra en una moneda y se piensa en otra
La dolarización de hecho resolvió un problema y creó otro: quién cobra en qué moneda
Puntos clave
- El dólar pasó a cumplir dos de las tres funciones del dinero: medir precios y guardar valor.
- El bolívar sigue siendo la moneda de muchos salarios, pensiones y pagos diarios.
- Quien cobra en bolívares absorbe el riesgo cambiario; quien cobra en dólares queda protegido.
En cualquier abasto venezolano el precio está en dólares, la cuenta se paga en bolívares y el vuelto puede llegar en cualquiera de las dos monedas. Esa escena cotidiana resume un cambio profundo: el dólar se convirtió en la vara con la que se mide la economía, aunque buena parte de los ingresos siga llegando en bolívares. La tesis es simple: la dolarización de hecho estabilizó los precios, pero repartió de forma desigual el costo de la inestabilidad.
Las tres funciones del dinero
Los manuales de economía le asignan al dinero tres funciones: sirve como unidad de cuenta (la vara con la que se fijan los precios), como medio de pago (lo que se entrega a cambio) y como reserva de valor (lo que se guarda para después). Una moneda sana cumple las tres. Durante la hiperinflación, el bolívar fue perdiendo una tras otra.
Primero dejó de servir para guardar: nadie conserva un billete que vale menos cada semana. Después dejó de servir para medir: un precio en bolívares quedaba viejo antes de imprimirse. El dólar ocupó esos dos espacios de forma espontánea, sin ley ni decreto, porque era la referencia que todos entendían.
Quién gana y quién pierde
Que los precios se piensen en dólares no significa que todos cobren en dólares. Ahí está el problema.
Lo que se diceLa dolarización alivió la economía y devolvió la calma a los precios.
Lo que hay detrásAlivió sobre todo a quien tiene acceso a dólares: remesas, comercio, exportación o empleo privado.
Quien recibe remesas, trabaja para empresas que pagan en divisas o vende bienes con precios en dólares queda protegido de la devaluación. Quien cobra en bolívares, como buena parte de los empleados públicos y los pensionados, absorbe todo el riesgo: si el tipo de cambio se mueve, su ingreso real cae al día siguiente.
El resultado es una frontera económica que no aparece en los mapas: la que separa a los hogares con acceso a divisas de los que no lo tienen. Esa frontera explica muchas diferencias de consumo que las estadísticas de ingreso no captan.
Lo que conviene vigilar
- El tipo de cambio oficial frente al paralelo. Cuanto más se separan, más pierde quien cobra en bolívares.
- La proporción de pagos en divisas. Indica cuánto avanza la dolarización y cuánto espacio le queda al bolívar.
- Los ajustes salariales. Un aumento en bolívares que no sigue al dólar se evapora en semanas.
Una moneda para medir, otra para cobrar
La dolarización espontánea fue una respuesta racional de millones de personas ante una moneda que dejó de cumplir su función. Resolvió el problema de medir y de guardar, pero no el de cobrar. Mientras el salario llegue en una moneda y la vida se cotice en otra, la distancia entre ambas la seguirá pagando quien menos margen tiene.
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